De cómo Dios hace los lápices

Video original de www.ipencilmovie.org en dónde hay más recursos disponibles.

En 1958, Leonard Read publicó su ensayo “Yo Lápiz” (disponible aquí en español).  Este video, lanzado por el Enterprise Institute, ilustra de manera maravillosa el punto que quiso hacer Read de que la creación de un lápiz requiere de una complejidad incomprensible, así como de la cooperación de incontables personas sin una dirección centralizada.

El ensayo original de Read fue escrito desde el punto de vista de un lápiz y este humilde implemento de escritura explica por qué él es tan creación de Dios como un árbol.

Dado que sólo Dios puede hacer un árbol, insisto en que sólo Dios puede hacerme.  Un hombre es tan incapaz de dirigir estos millones de conocimientos para traerme a la existencia, así como es de incapaz de unir las moléculas que crean un árbol.

Para los cristianos, la idea de que Dios crea los árboles no es controversial, dado que la afirmación la leemos directamente en Génesis 1:12.  Sin embargo, ¿de dónde sacamos la idea de que Dios crea los lápices?  Creo que eso lo leemos algunos versículos después, en Génesis 1:28, cuándo Dios bendice a la humanidad….y luego nos pone a trabajar.

28Y los bendijo Dios con estas palabras: «¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla! ¡Sean los señores de los peces del mar, de las aves de los cielos, y de todos los seres que reptan sobre la tierra!»

29Y dijo Dios: «¡Miren! Les he dado toda planta que da semilla y que está sobre toda la tierra, y todo árbol que da fruto y semilla. Ellos les servirán de alimento.
30Para toda bestia de la tierra, y para todas las aves de los cielos, y para todo lo que repta sobre la tierra y que tiene vida, toda planta verde les servirá de alimento.» Y así fue.
31Y vio Dios todo lo que había hecho, y todo ello era bueno en gran manera. Cayó la tarde, y llegó la mañana. Ése fue el día sexto. (RVC)

En la tradición Reformada, este mandamiento es conocido como el “mandato cultural”.  Como lo explica  Nancy Pearcey en su libro Total Truth:

En Génesis, Dios nos da lo que podríamos llamar la primera descripción de puesto: “In Genesis, God gives what we might call the first job description: “¡Reprodúzcanse, multiplíquense, y llenen la tierra! ¡Domínenla!” La primera frase, “¡Reprodúzcanse, multiplíquense” significa desarrollar el mundo social: construir familias, iglesias, escuelas, ciudades, gobiernos, leyes. La segunda frase, “y llenen la tierra! ¡Domínenla!” significa dominar el mundo natural: sembrar hortalizas, construir puentes, diseñar computadoras, componer música.  Este pasaje se conoce como el Mandato Cultural porque nos dice que nuestro propósito original era crear culturas, construir civilizaciones -nada menos que eso.

Las hortalizas, los puentes, las computadoras y la música son todos ejemplos de artefactos culturales.Los artefactos son cualquier cosa hecha por humanos a partir de un artificio (capacidad humana).  El rango de lo que entra bajo ese término es casi interminable.  Los artefactos incluyen todo desde cabezas de flecha de piedra hasta rascacielos hasta el “Himno de la Alegría” de Beethoven….hasta el humilde lápiz. La cultura, entonces, es simplemente una colección de varios artefactos dentro de grupos particulares de personas.

En su enriquecedor libro, Plowing in Hope, David Bruce Hegeman observa,

La cultura es la concreción de los actos culturales de la humanidad, manifestados tradicionalmente manifestada en objetos hechos, estructuras, textos, etc., hechos por personas.  Tales artefactos nos separan pero (idealmente) trabajan en armonía con la creación natural de Dios, la naturaleza.

Por diseño, cualquier acto cultural requiere la conectividad de la interacción humana.  Lo que llamamos “orden espontáneo” es únicamente la manera en que trabajan las leyes y normas que Dios entretejió en cada aspecto de la creación.  Sin la providencial estructuración de la actividad económica por parte de Dios, no podríamos hacer artefactos culturales tan simples como un lápiz.

Cómo lo dijo alguna vez el teólogo y ex primer ministro holandés Abraham Kuyper, “Ni un solo pedazo de nuestro mundo mental debe aislarse del resto y no existe un centímetro cuadrado en el dominio entero de la existencia humana sobre el cuál Cristo, quien es soberano sobre todo, no exclama: ¡Mío!”  Dado que cada aspecto de la creación pertenece a Dios, el puede usar providencialmente nuestras interacciones en la esfera económica – ya sea trabajando en nuestra vocación o colaborando en el mercado- para ayudarnos cumplir Su mandato cultural.

Cuándo nos involucramos en la actividad económica, no sólo servimos a nuestro prójimo sino también cooperamos como sub-creadores con Dios.  Sin Él no podríamos ni tan siquiera producir las herramientas para escribir palabras en una hoja de papel. Porque aunque seamos el medio que Él usa, sólo Dios sabe como hacer un lápiz.

(Artículo original en inglés escrito por Joe Carter del Acton Institute disponible aquí)

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