Acostumbrado a trabajar bajo presión

Hace unos años fui paciente de quien considero un excelente médico. El mejor que he conocido. Tenía todas las cualidades que un paciente busca en un profesional de la medicina. Se preocupaba por dar explicaciones claras, era amable, considerado, experto en su área y responsable de corazón. Sobre todo, creía firmemente en Dios.

Un día llamé a su consultorio para confirmar una cita médica. Me dio gran tristeza escuchar la noticia que me daba su asistente: “el doctor no atenderá más debido a quebrantos de salud” Días después, al llamar a su celular, su mensaje pregrabado me confirmaba que se había retirado a trabajar al interior del país, pues debía alejarse del stress habitual que casi le ocasionó un paro cardiaco.El caso de mi médico es triste, pues se excedió como muchos de nosotros lo hacemos. Por lo general, los seres humanos nos desviamos del rumbo y exigimos siempre más. Creemos que podemos trabajar más, obtener más ganancias económicas, producir y producir. Nuestro trabajo se convierte en nuestro todo. Estamos en una lucha constante –a veces obsesiva- por destacar y obtener más dinero. Con esto no quiero decir que debemos ser mediocres, perezosos o desistir de alcanzar nuestras metas. Pero debemos encontrar un punto medio.

La sociedad nos reclama y el trabajo nos absorbe. ¿No se han detenido a pensar que es una aberración que en los requisitos de un anuncio de trabajo soliciten que la persona esté “acostumbrada a trabajar bajo presión”? Opino que deberíamos trabajar con pasión, no bajo presión. La mayoría de veces, ese peso nos hace olvidarnos de lo fundamental: la familia, lo amigos, los compromisos morales y la relación con Dios. Nuestro mismo creador nos recomienda dejar de preocuparnos tanto por lo material: “Por eso os digo, no os preocupéis por vuestra vida, qué comeréis o qué beberéis; ni por vuestro cuerpo, qué vestiréis. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que la ropa?”

Por supuesto, que también nos llama a trabajar y a evitar la haraganería. Nos invita a esforzarnos siempre, pero no a acostumbrarnos a un estilo de vida de ansiedad Es cierto que necesitamos de recursos económicos para vivir; pero es para eso precisamente, para aprovechar la vida y hacerlo al máximo.

Algunas semanas atrás, me comprometí a colaborar en este espacio de comunicación y no lo había hecho. Los días pasaban y mientras más pasaban, más dedicación y tiempo me demandaba una nueva empresa que estoy formando. La promesa estaba siendo incumplida. Aunque quien me invitó no lo sepa, esta promesa también es ofrecida para un propósito relacionado con el único en quien creemos. Estoy muy contenta de escribir este primer acercamiento. Con este grano de arena, espero servir para que muchos se involucren en esta Asociación de Empresarios Cristianos, porque juntos somos más.

Mi exhortación es esta: enfoquemos nuestros esfuerzos hacia lo primordial. Ya cada uno de ustedes examinará dentro de si, qué es lo importante en su vida.

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4 comentarios el “Acostumbrado a trabajar bajo presión

  1. Hola Rosario, muy interesante tu articulo y me identifico 100% con èl. Me alegra que aportes a la sociedad de esta manera, te felicito y adelante.

  2. Hola! Muchas gracias por el comentario y las felicitaciones. Que bueno que te identificas con la opinión. Gracias también por la propuesta de incluirlo en esa página web, que me parece excelente! Te enviaré un mensaje a tu correo para saber más sobre el sitio. Saludos!

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