¿Qué va primero…impuestos o seguridad?

En declaraciones dadas hoy al Diario La Hora, el vocero de la presidencia, Giuseppe Calvinisti condicionó la implementación de nuevas y más agresivas medidas de seguridad a que paguemos más impuestos.  Ayer mismo, miembros de AMCHAM presentaban su inconformidad ante el aumento en los aranceles de importación de varios productos como el aluminio (del 0 a 10%) que ahora causarán que una bebida enlatada fabricada en Guatemala sea más cara que una importada.  Ninguno de nosotros olvidará tampoco el pánico que causó aquel famoso “impuesto de reconstrucción” que de manera imprudente el gobierno amenazó con implementar pero que después se retractaron causando mucha inseguridad sobre la falta de consistencia del discurso gubernamental.  En fin…parece ser que no se terminan de poner de acuerdo “allá arriba” sobre cómo van a hacer finalmente para justificar el uso de la fuerza coercitiva del gobierno para tomar más de los pocos recursos que ya nos quedan a los guatemaltecos.

Lo triste es que todo esto es en ignorancia económica de qué es lo que trae el verdadero desarrollo sostenido a una sociedad: el trabajo duro y la empresarialidad.  Cuándo incentivamos la creación de nuevas empresas, bajamos las barreras para que las personas puedan intercambiar libremente el fruto de su trabajo por el producto de otros y reconocemos (en vez de castigar) a quienes mejor les va (impuestos como el ISR progresivo que tenemos, castigan a quienes mejor les va con tasas impositivas más altas), entonces podemos aspirar a un mejor futuro.  La pregunta a contestar no es: ¿Cómo eliminamos la pobreza? sino ¿Cómo generamos más riqueza para todos?

La mentalidad de Robin Hood (“que paguen más los que más tienen”) sumado a la falta de transparencia y la inconsistencia en declaraciones públicas acerca de las políticas fiscales del gobierno, son precisamente lo que hoy no nos está permitiendo avanzar.  En lugar de pedir más impuestos, debemos luchar contra la evasión, por la transparencia y uso del sentido común en el gasto del estado.  Si logramos esto y asignamos el presupuesto a las áreas prioritarias de la gestión gubernamental, vamos a poder ver cómo cada quetzal que tributamos rinde más y mejor.

¡Ánimo! ¡Discutamos y propongamos!

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