Si Fuera Serpiente ¡Te Mordería!

Cada mañana nos despertamos con todo tipo de noticias deprimentes: despidos masivos, el déficit presupuestario,  las empresas (incluso las industrias) colapsando, los grandes líderes y presidentes de empresas multinacionales renuncian (campo no pagado),  tantas malas noticias que nos pueden preocupar en el mundo de los negocios. Sumado a éso, cuando llegamos a la oficina, en el gimnasio o en el lugar donde siempre compramos el café,  somos parte de las conversaciones sobre el impacto de esta economía en nuestras propias empresas y en nuestras vidas laborales y profesionales. Nos preguntamos cómo podemos lograr el crecimiento, mientras que la promulgación de tantas malas noticias nos hacen pensar que no existen respuestas claras.

De niño (y aún hoy en día) soy muy despistado, es algo en lo que tengo que trabajar día a día, y cuando pedía algo, le preguntaba a mi mama “¿No has visto mis llaves?”;  recuerdo muy bien que en varias ocasiones me respondía: “Si fuera serpiente, ¡te mordería!”, dándome a entender que estaba más cerca de lo que pensaba.

¿Hemos buscado respuestas a ésta crisis más allá de donde probablemente esté la respuesta?

Muchas veces con tantas malas noticias y situaciones a nuestro alrededor, se nos hace muy difícil el pensar en soluciones para nuestra empresa, trabajo y profesión en medio de éstas crisis que se están viviendo al rededor del mundo. ¿No será que las respuestas y soluciones están mas cerca de lo que imaginamos? ¡tan cerca que si fueran serpientes… ¡nos morderían!.

En una conferencia en el MIT de Boston y se le pidió hablar a un reconocido líder sobre la combinación de la reducción de costos y el crecimiento del negocio, todos esperábamos  que el tema se centrara en la necesidad de que los altos dirigentes de las empresas  “mostraran su casta” en estos tiempos peligrosos, pero eso no es lo que escuchamos. En cambio,  vi como el conferenciante pasó a convencerlos de que ahora es el momento de parar y hacer o re-hacer un  examen de sus estrategias, y enfocarse a la gente que son sus colaboradores, aquellos  que tienen el más relevante punto de vista de la innovación y la reinvención de un futuro mejor para el lugar para el cual trabajan Sólo se trata de un simple acto de liderazgo:  Pedir su ayuda, su opinión, sus ideas y ponerlas todas en una hoja titulada “Plan de Acción”.

Independientemente de su edad, antecedentes, sexo, posición, nivel socio-económico, creencias, etc.  la gran mayoría estuvieron de acuerdo en que dicha estrategia,  siempre ha sido y seguirá siendo la mejor estrategia,  sacando a relucir la anécdota que he mencionado en otros artículos anteriores,  la anécdota del tubo de pasta de Colgate:

 <<En una reunión de brainstorming para mejoras de sus productos, se discutía el tema de como poder hacer mas eficientes y mejores los dispensadores de pasta. De repente, uno de los colaboradores de la empresa, que su trabajo era la limpieza del edificio, escuchó la conversación y pidió la palabra para participar. Asombrados, los ejecutivos le dieron el poder de participación y el dijo: “¿Porque no hacen mas grande el diámetro del tubo por donde sale de la pasta?” – Esa idea les valió grandes mejoras, más eficiencia y más ganancias.>>

Pero ¿Cómo se hace? 

Debemos de  tener una verdadera y auténtica creencia en todas las personas que nosotros como líderes tuvimos a bien contratar, o que alguien que nosotros contratamos, más tarde contrató… si no confiamos en que el personal que tenemos fue contratado por su capacidad y lealtad,  creo que hay un problema, y es culpa nuestra,  nosotros somos los que al final decidimos quiénes son los que nos colaboran.

1. Debemos de confiar en nuestra capacidad de selección

2. Debemos de  confiar no sólo en  unos pocos, sino en todas las personas.

3. Adecuemos un buen lugar,  una taza de café, un lugar relajado, que la gente sienta que es un ambiente que no refleja amenaza, como la típica “oficina del jefe”.

4. Tomemos 10 minutos con cada una de las personas en el equipo, de esos 10 minutos,   hablemos 1, y escuchemos al mismo tiempo que apuntamos los 9 minutos restantes.

5. Iniciemos  diciéndoles que reconocemos el valor de su colaboración no solo como trabajador sino como persona (sin ser hipócritas, sino lo hemos mostrado antes, no lo tratemos de “hacer creíble” ésta vez).

6. Continuemos con una pregunta sencilla,  pero intensa: “¿Cómo crees que podemos mejorar las operaciones y el desarrollo de la Organización?”,

7. Nunca olvidemos en éste punto el principio de principios de un líder:

“Nadie nunca ha tenido una respuesta tonta”

 La ironía es que esas mismas estrategias e ideas  de mejora se encontraban en frente a nosotros todo el tiempo, … si hubiera sido una serpiente… probablemente nos hubiera mordido. La diferencia ahora será  nuestra  capacidad para ser un verdadero líder y dejarlos participar, pero no se acaba allí.  El mayor error, es que el 90% de lideres cometen, es que no se les dificulta el escuchar, apuntar, y pedir ayuda, sino, se les dificulta lo más importante: Ponerlo en acción.  He conocido a muchas personas con un liderazgo increíble,  que piden opinión, pero al final, buscan cualquier forma de convencernos que su idea es mejor,  tengamos cuidado, probablemente pensemos que si estamos haciendo las cosas bien, pero si al final pedimos opinión queriendo convencer a los demás que nuestra idea es mejor,  estaremos en graves problemas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s