Superando los Propósitos de Año Nuevo

Escrito por Haroldo Herrera Monterroso (hherrera@grupoproval.com)

Hace unos días estábamos celebrando el final del 2011 y algunos esperamos la media noche para definir nuestros propósitos del año nuevo; al calor de los abrazos aprovechamos para desearnos prosperidad y buenos deseos, acompañados de la frase histórica  “ ojalá que el nuevo año te traiga muchas bendiciones y cumplas tus propósitos… ”

Normalmente la definición de propósitos es una tradición y costumbre que desarrollamos en forma individual y que normalmente está enfocada hacía corregir debilidades o evitar amenazas; como por ejemplo: inscribirnos en un gimnasio, estudiar otro idioma, regresar a la universidad, alejarnos de algún vicio, alimentarnos con comida saludable, etc. Si analizamos cada uno de ellos podemos darnos cuenta de que tienen un factor común “ corregir ”; y no está mal… simplemente convertimos nuestros propósitos en esperanzas.

Nuestra definición de propósitos se convierte en una práctica de fin de año; en donde proponernos algo es parte de la celebración y olvidarlo en los primeros días de enero es consecuencia natural de la falta de entusiasmo, pasión, seriedad y convicción de que tener propósitos, va mas allá de la bienvenida al nuevo año y que los mismos deben formar parte de un proyecto de vida integral.

Exactamente lo mismo sucede a lo interno de nuestras organizaciones, el último trimestre del año está dedicado a la elaboración de Planes Estratégicos y Presupuestos (planes numéricos), que a su vez se convierten en “Propósitos organizacionales”; los cuales muy pocas veces son compartidos y/o comprendidos por la organización en general. Simplemente es una práctica que hay que respetar y en la que como Gerentes debemos participar.

Las personas y las empresas exitosas se caracterizan porque tienen propósitos y si los tienen necesariamente están acompañados de planes; los cuales se convierten en estratégicos solamente cuando llevan implícita la necesidad de evolucionar con rapidez y evitar la incertidumbre en el alcance de los resultados PRE-vistos.

Los propósitos tienen un impacto en el futuro y su definición depende de la visión y el criterio personal o profesional; el alcance y la ambición que nos permite ver más allá, a través de la imaginación fundamentada en la iniciativa y creatividad del diseñador y no solo del conocimiento y la experiencia fundamentados en la historia y en las prácticas pasadas, las cuales la mayoría de veces son heredadas o copiadas.

Definir propósitos no responde a una metodología de prueba y error; definir propósitos tiene mucho que ver con el entendimiento de nuestro entorno, de la evolución de las sociedades y con ello la evolución de las necesidades y deseos; tiene mucho que ver con el conocimiento, la experiencia y el sentido común aplicados, pero más aún con el potencial, el talento, la actitud y sobre todo la fe que utilizamos como pilares del desarrollo personal u organizacional.

No necesitamos esperar el final de este año para redefinir nuestros propósitos, no debe ser una práctica que esté limitada a períodos de tiempo históricos y paradigmáticos, no hay fecha ideal para definirlos, podemos hacerlo frecuentemente, lo importante es estar conscientes de que el alcance de nuestras metas, objetivos, ideales, sueños, ilusiones y sobre todo el alcance de nuestra visión dependen de la seriedad e intensidad que le pongamos al proceso de diseño y a la construcción de los planes que se convertirán en la ruta para alcanzarlos.

Hoy; es el mejor momento para revisar nuestros propósitos, para redefinirlos y para convertir este ejercicio en una práctica constante que nos motive a ir más allá de lo que estamos acostumbrados.

“ Las personas exitosas no son aquellas que alcanzan sus propósitos, son las que los superan  (Haroldo Herrera) ”.

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Un comentario el “Superando los Propósitos de Año Nuevo

  1. Interesante y útil el planteamiento de Haroldo, en tanto hace evidente un habito que aunque bueno, ponernos metas y propósitos, se ha convertido en parte del paisaje, puesto que no escapara a nuestra conciencia que escasamente logramos sostener nuestras ideas de buenos propósitos algunas semanas y al evaluar hacia el final del próximo año – si es que tenemos el valor de hacerlo -, nos encontramos con la no muy grata de sorpresa de haber abandonado las acciones que nos llevarían a cumplir las metas. Peligrosamente también, esto es valido en nuestra gestión empresarial y ha sido valido como país. El debate podría abrirse si buscamos respuesta a la pregunta: ¿Qué nos hace, todos los años. abandonar nuestros propósitos de cambio y de cumplimiento de metas?

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