Acostumbrado a trabajar bajo presión


Hace unos años fui paciente de quien considero un excelente médico. El mejor que he conocido. Tenía todas las cualidades que un paciente busca en un profesional de la medicina. Se preocupaba por dar explicaciones claras, era amable, considerado, experto en su área y responsable de corazón. Sobre todo, creía firmemente en Dios.

Un día llamé a su consultorio para confirmar una cita médica. Me dio gran tristeza escuchar la noticia que me daba su asistente: “el doctor no atenderá más debido a quebrantos de salud” Días después, al llamar a su celular, su mensaje pregrabado me confirmaba que se había retirado a trabajar al interior del país, pues debía alejarse del stress habitual que casi le ocasionó un paro cardiaco. Sigue leyendo

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